ANALISIS A LOS TIPOS PENALES Y CONTENIDO DEL ANTEPROYECTO DEL CODIGO PENAL DOMINICANO

Introducción

El momento en que una conducta encaja con la descripción establecida en la previsión de la norma penal, estamos frente a la tipicidad de tal conducta, o que también se denomina la "conducta típica", por hecho material que ha desencadenado en base a su ejecución u omisión.
Pero precisamente para saber si encaja tal conducta y/o tal hecho con la descripción del tipo penal, éste debe ser lo más exacto, claro y determinado posible.
Son tipos legales aquellos que conforme al principio de legalidad determinado por la Constitución de la República se establecen por medio de la ley.
Los tipos penales abiertos tienen una estricta vinculación conceptual con los llamados tipos judiciales, pues son los que, por la indefinición expresada, dejan al total arbitrio del juez el establecimiento de la infracción.
El atentado a las buenas costumbres, recientemente derogado de nuestro ordenamiento jurídico penal común, es el ejemplo más evidente de esta forma judicial de tipificación penal.
Sin embargo, lo común y exigible a la técnica legislativa y a la seguridad jurídica de los ciudadanos es que la descripción de la conducta desvalorada por el ordenamiento jurídico-penal, y, por ende sancionada con la imposición de una pena, es que los tipos penales sean lo más exactos en cuanto al contenido de esa conducta.  De aquí se infiere que a mayor precisión y exactitud, el tipo penal es cerrado, porque aquello prohibido no deja lugar a dudas, y sanciona sin ambigüedades.
En definitiva, las fórmulas jurídicas que contienen los tipos penales, deben ser elaboradas siguiendo un orden o sistema que permita, a través de él, identificar la conducta o acto prohibido y sujeto a la sanción pertinente.
La adecuada descripción de los tipos penales es un problema de técnica legislativa  es indispensable, se ha dicho, que la conducta delictiva quede claramente señalada.  Muchas veces puede ser que esta descripción sea muy simple, pero en otras ocasiones es sumamente compleja y hace falta precisar el acto delictivo con una serie de referencias que deben estar presentes en el caso, para que pueda establecerse la tipicidad.



1.      La tipicidad

Se denomina tipicidad al encuadramiento de la conducta humana al tipo penal (el tipo). Así cuando la ley describe el homicidio diciendo "el que matare a otro", la conducta típica está dada por el hecho concreto de matar a otro.

En el tipo se incluyen todas las características de la acción prohibida que fundamenten positivamente su antijuricidad. Pero no siempre se pueden deducir directamente del tipo estas características y hay que dejar al juez la tarea de buscar las características que faltan. Ello se debe a la dificultad de plasmar legalmente tales características en el tipo legal.

1.1  Faz objetiva del tipo

Conducta: Es toda actuación controlada y dirigida por la voluntad del hombre que causa un resultado en el mundo fenomenológico.

1.2  Nexo entre la conducta y el resultado

La prueba de la relación de causalidad es un elemento imprescindible en los delitos de resultado para la calificación como típica de la conducta. La teoría causal más extendida y comúnmente admitida es la Teoría de la equivalencia de condiciones si bien no en su versión tradicional sino como teoría causal que explica lógicamente porque a una acción le sigue un resultado en el mundo exterior, según las leyes de la naturaleza.

Una vez constatada la existencia de una relación de causalidad, en algunos supuestos será necesario comprobar, que, además, la conducta es imputable a su autor. Esta atribución se realiza, según la teoría de la imputación objetiva en base a criterios normativos limitadores de la causalidad  natural.

En primer lugar, habría que constatar que la conducta o acción incrementó el riesgo prohibido y a continuación, que el riesgo creado fue el que se materializó efectivamente en el resultado producido.

1.3  Teoría de la Imputación Objetiva.

 Ante la crítica doctrinal de la teoría de la causalidad en España y Alemania, se elaboró esta teoría alternativa. Existen tipos penales de cuya causalidad se duda o que, siendo causales, se duda de su tipicidad.

El ejemplo más claro de esta crítica son los delitos omisivos. En estos tipos, la no realización de una conducta es lo que se pena, pero no es racionalmente posible atribuir a esa inacción el posible resultado posterior, pues no se sabe qué sucedería si el agente hubiese actuado como se lo pide la norma.

Ante este obstáculo, la doctrina ha elaborado la teoría del "riesgo típicamente relevante", para poder atribuir tipicidad a una acción. En primer lugar se analiza si, efectivamente, la conducta realizada despliega un riesgo de entre los tutelados por la norma penal.

Así, en caso de un delito comisivo, el análisis de una conducta homicida deberá determinar que, por ejemplo, disparar a otro con un arma de fuego es una conducta que despliega un riesgo de los contemplados por la norma que prohíbe el homicidio, es decir, que es idóneo para entrar dentro de la descripción normativa de homicidio.

De esta forma, causar la muerte a otro clavándole una aguja en el dedo, provocando así una reacción química inesperada no es un riesgo de los previstos por la norma penal, pues el clavar una aguja a otra persona no es una conducta socialmente vista como suficientemente riesgosa para causar un homicidio (aunque, efectivamente, exista una relación causal).

Por el otro lado, en el supuesto de un delito omisivo, como el de no socorrer a alguien que está en peligro, la conducta de no hacer nada no es causal del posible daño posterior, pero sí despliega un riesgo de los previstos por la norma.

Es decir, no hacer nada ante esa situación es justamente aquello que la norma penal busca prevenir (igual que la del homicidio busca evitar las conductas socialmente consideradas idóneas para matar). A partir de la constatación de ese riesgo típicamente relevante, se debe constatar que el resultado (la muerte, las lesiones, etc.) es expresión de ese riesgo, y no fruto de otras conductas o eventos ajenos al agente.

Este último análisis no se realiza en delitos llamados "de mera actividad", en los que no hace falta un resultado para que haya delito (omisión de socorro, allanamiento de morada, etc.). Exponentes claros de la Teoría de la Imputación Objetiva son los Profs. Silva Sánchez y Sánchez-Ostiz.

2.      Resultado

El resultado es la consecuencia externa y observable derivada de la acción (manifestación de voluntad). Los códigos penales castigan en algunos casos la acción (delitos de simple actividad) y en otros el resultado que se deriva de ésta (delitos de resultado). Pero también puede haber conductas de no hacer o dejar de hacer que traen como consecuencia un resultado y puede ser formal o material.

2.1  Faz subjetiva del tipo

Dolo: El dolo ha sido definido por numerosos e importantes autores. Entre los que destacan como los principales Grisanti, Carrara, Manzini y Jiménez de Asúa quienes han emitido un concepto completo de lo que se entiende por el dolo.

Según Hernando Grisanti: El dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley tipifica como delito.

Según Francesco Carrara el dolo es la intención más o menos perfecta de hacer un acto que se sabe contrario a la ley.

Manzini define al dolo como la voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar u omitir un hecho lesivo o peligroso para un interés legitimo de otro, del cual no se tiene la facultad de disposición conociendo o no que tal hecho esta reprimido por la ley.
Luis Jiménez de Asúa dice que el dolo es la producción del resultado típicamente antijurídico con la conciencia de que se está quebrantando el deber, con conocimiento de las circunstancias de hecho y del curso esencial de la relación de causalidad existente entre las manifestaciones humanas y el cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar la acción u con representación del resultado que se requiere.

En suma, puede decirse que el dolo es conocimiento y voluntad de realizar un delito o una conducta punible. El dolo está integrado entonces por dos elementos: un elemento cognitivo: conocimiento de realizar un delito, y un elemento volitivo: voluntad de realizar un delito o en pocas palabras significa: "El querer de la acción típica". En las diversas escuelas penales modernas la discusión en relación con el dolo se ha escenificado sobre el alcance que se le da al elemento cognitivo del dolo y la ubicación sistemática del dolo:

Es así como para el casualismo (clásico y neoclásico) -escuela penal alemana que tuvo su auge entre 1870 y 1930 aproximadamente en ese país-, el elemento cognitivo del dolo comprende el conocimiento de los hechos, esto es, el conocimiento del comportamiento que se está realizando, y el conocimiento de la anti juridicidad del hecho, es decir, el conocimiento de que el comportamiento que se está realizando se encuentra prohibido por el derecho penal.

El dolo en el casualismo es concebido como un elemento o característica de la culpabilidad, categoría en la cual se evalúan la mayor parte de los aspectos subjetivos o psicológicos del hecho punible. Por el contrario, para el finalismo -escuela penal germana que tuvo su esplendor entre 1945 y 1960 aproximadamente en el país teutón-, el elemento cognitivo del dolo sólo abarca el conocimiento de los hechos, valga decir, el conocimiento del comportamiento que se está realizando.

El dolo en el finalismo es ubicado como un elemento de la tipicidad, conformando el denominado tipo subjetivo del delito doloso. El conocimiento de la anti juridicidad, o sea, el conocimiento de que el comportamiento que se realiza está proscrito por el derecho penal, es deslindado del dolo y es concebido como un elemento de la culpabilidad.

Para tener una clara noción de la existencia de tipos penales específicos independientes, es necesario, previamente, determinar la existencia de supuestos jurídicos específicos independientes de una norma jurídica, para cuyo efecto, se desarrollará brevemente el concepto de norma jurídica, sus elementos y finalmente los supuestos jurídicos simples y complejos y dentro de ésta, los supuestos jurídicos dependientes e independientes.

El tipo en la Teoría Finalista de la Acción Un razonamiento totalmente opuesto al mantenido por Ernst von Beling y a la concepción dominante en la doctrina, es defendido por los representantes de la Teoría Finalista de la Acción. Partiendo de la aseveración de que la acción se caracteriza, fundamentalmente, por estar orientada hacia un fin determinado; ellos consideran a la intención como un elemento de la acción, y por tanto del tipo.
3.      Tipos penales contenidos en el Anteproyecto de ley de Código Penal de la República Dominicana.

3.1 Feminicidio.

Comete la infracción grave de femicidio quien, pretendiendo haber tenido o tener una relación de pareja diere muerte a una mujer. El femicidio se sanciona con la pena de treinta a cuarenta años de prisión mayor.
3.2 Atentado intencionales contra la vida.

Constituye homicidio el hecho de ocasionarle la muerte a otra persona con dolo, imprudencia o en comisión por omisión. El homicidio se sanciona con la pena de diez a veinte años de prisión mayor.
3.3 Secuestro.
Constituye secuestro el hecho de arrestar ¡legalmente o raptar a una o varias personas para obtener el pago de una suma de dinero o el cumplimiento de alguna condición para su rescate o liberación. El secuestro se castiga con las penas de veinte a treinta años de prisión mayor y multa de treinta a cuarenta salarios. No obstante, si el secuestrador libera voluntariamente a la víctima, sin que esta sufra lesiones físicas, antes del quinto día que siga al secuestro, y antes  de que la orden o la condición fuese satisfecha o acatada, el secuestro se castigará con las penas de cuatro a diez años de prisión mayor y multa de cuatro a diez salarios.
3.4 Ruidos Innecesarios.
El hecho de provocar, sin importar el modo, ruidos innecesarios que perturben la tranquilidad de otra persona, se castiga con pena de multa de uno a tres salarios.
3.5 Violación de propiedad.
El hecho de introducirse en una propiedad inmobiliaria urbana o rural, pública o privada, sin permiso del dueño, arrendataria o usufructuaria, será sancionado con la pena de un día a un año prisión menor y multa de uno a dos salarios.
3.6 Disparos innecesarios.
El hecho de hacer disparos innecesarios con armas de fuego se sanciona con las penas de un día a un año de prisión menor y multa de uno a dos salarios.
3.7 Robo simple
El hecho de sustraer de modo fraudulento la cosa que es parcial o totalmente de otra persona, se califica como un robo simple y se sanciona con las penas de dos a tres años de prisión menor y multa de siete a nueve salarios.
3.8 Sicariato.
Constituye sicariato el hecho de planificar, ordenar o ejecutar de manera directa o indirecta, un homicidio a cambio de prometer, entregar o recibir una remuneración o cualquier otra modalidad de pago, con el fin de obtener un beneficio de cualquier índole para sí o para terceros. El sicariato se sanciona con la pena de treinta a cuarenta años de prisión mayor.
3.9 Atentados culposo contra la vida.
Quien por torpeza, imprudencia, inadvertencia o negligencia origine la muerte de otra persona, comete homicidio culposo y se sancionará con la pena de dos a tres años de prisión menor y multa de siete a nueve salarios.
3.10 Atentado Preterintencionales contra la vida.
Los golpes, heridas o violencias que causen la muerte a otra persona de modo preterintencional, o sea, sin que el autor haya querido causarla, aunque sí otros daños corporales, se sancionan con la pena de diez a veinte años de prisión mayor.
3.11 Envenenamiento.
Constituye envenenamiento el hecho de atentar contra la vida de otra persona, mediante el empleo o administración de sustancias en estado líquido, sólido, o gaseoso, tóxicas o no, que puedan producir la muerte, sin importar el modo de empleo o de administración.
3.12 La estafa.
Constituye estafa el hecho de usar un falso nombre o calidad, o abusar de una calidad verdadera, o emplear maniobras fraudulentas, para engañar a otra persona, física o moral, y convencerla así, en su perjuicio o en el de algún tercero, para que entregue valores, fondos o un bien cualquiera, o brinde algún servicio, o consienta un acto que opere obligación o descargo. La estafa se sanciona con las penas de uno a dos años de prisión menor y multa de tres a seis salarios.
3.13 Del Aborto.
Constituye aborto quien por medio de alimentos, brebajes, medicamentos, sondeos, tratamientos o de otro modo cualquiera, cause o coopere directamente o cause la interrupción del embarazo a una mujer, aun cuando ésta consienta en él, será sancionado con la pena de dos a tres años de prisión menor.
3. 14 Violación.
Constituye violación todo hecho de penetración sexual perpetrado contra otra persona por vía vaginal, anal o bucal, mediante violencia, constreñimiento, amenaza, engaño o por cualquier otro medio que invalide o anule su voluntad.

4.      Categorías del tipo penal

Graves. Este tipo establece delitos graves con sanciones penales también agravadas, por ejemplo el asesinato, el parricidio.

Menos graves. Las sanciones son menos graves, por ejemplo la sanción para el homicidio es mas corta que para el asesinato

Leves. Las consecuencias jurídicas son leves. Por ejemplo el castigo para el dolo.

5.      Clasificación del tipo penal

Propios y de propia mano: Delitos propios: Son aquellos que requieren una calidad especial en el sujeto activo (funcionario público, sacerdote, padre, hijo) o que éste actúe en una situación jurídica determinada (tutor, apoderado). No cualquier persona puede ser autor de ellos.

De mano propia: son aquellos que rechazan la posibilidad de autoría mediata, es decir exigen que sean materialmente cometidos por quien es considerado autor del delito. Por ejemplo falso testimonio.

6.      Tipos penales según su estructura

6.1 tipos básicos, especiales, y subordinados

Tipos básicos y derivados: calificados o agravados y privilegiados o atenuados.

El agravamiento o la atenuación pueden presentarse tanto en el injusto como en la culpabilidad, toda circunstancia no agregada al tipo básico por el legislador, suponiendo que no existiese, por ejemplo, ningún tipo agravado de homicidio, más allá de la imposibilidad de imponer penas perpetuas, permitiría agravar la escala penal en concreto por ser más grave el injusto matar a un hermano o más reprochable la culpabilidad  motivos aberrantes. Esa es la función esencial de los tipos agravados  más allá de prever conductas específicas, la de agravar o atenuar la respectiva escala penal en abstracto.

En ciertos casos resulta imposible abarcar o comprender en un solo tipo todas las posibles modalidades de aparición de una conducta delictiva (recordar que el tipo opera como un modelo abstracto y general de comportamientos), muchas veces aparecen circunstancias objetivas tiempo, lugar, etc. o personales ascendiente, cónyuge, etc. que agravan o atenúan la anti juridicidad  o la culpabilidad de una determinada conducta.

En estos casos el legislador no espera alcanzar las categorías analíticas dogmáticas de la anti juridicidad o de la culpabilidad, sino que ya en el mismo tipo penal, por consideraciones particulares, por la experiencia, por datos estadísticos y empíricos, etc. determina un mayor o menor reproche a través de los tipos agravados o atenuados.

Los tipos básicos asignan una pena a la acción más elemental que puede presentarse para vulnerar un bien jurídico, denominados comúnmente “simples”.

El legislador configura los tipos delictivos en su forma más sencilla, como delitos básicos, para luego añadirles ciertas cualidades, circunstancias o elementos, creando así los tipos derivados, que o bien agravan (calificados) o bien atenúan (privilegiados) la consecuencia jurídica prevista para el tipo básico.

No se trata necesariamente de fusión con otras figuras delictivas; en la mayoría de los casos las exigencias agregadas son modalidades o situaciones que en sí mismas no constituyen delito (escalamiento, alevosía, lugar público, emoción violenta), en otros sí lo son (daño, coacciones), por lo tanto ese no es un rasgo particular.

Debe prevenirse que (a) la adición de una circunstancia específicamente prevista sólo tiene por efecto alterar la escala penal , (b) que el tipo básico siempre debe estar comprendido en el calificado o en el privilegiado, y (c) que todos (básico, calificado y privilegiado) tienden a proteger, de distinta forma, un mismo bien jurídico.

No aporta soluciones interpretativas la distinción formulada por Fontán Balestra entre "elementos", que constituirían el tipo básico, y "circunstancias", que tendrían la función de calificar o atenuar aquella figura elemental, ya que ciertos tipos básicos contienen “circunstancias” que no importan por ello su agravamiento o atenuación, resultando sólo una cuestión terminológica que puede llevar a confusiones.

En las fórmulas agravadas o calificadas se adicionan al tipo básico elementos o circunstancias que pueden estar relacionadas con el autor, con el modo de comisión, con los medios empleados, etc., y que convierten en más grave y lesivo el ataque al mismo bien jurídico.

A la inversa, los tipos atenuados determinan circunstancias que tornan menos disvalioso aquel ataque. Media para ellos un elemento favorable que genera una escala penal menor [el homicidio en estado de emoción violenta es casi el único ejemplo a tomar,. colabora a modo didáctico el derogado infanticidio.

6.2 Tipos elementales y compuestos.

Tipos elementales: También llamados de un acto, comprenden sólo una acción. La lesión jurídica es única e inescindible (el desapoderamiento en el hurto, el causar la muerte en el homicidio, etc.). Se dan por lo común en los tipos básicos pero no deben confundirse con ellos, pues aún formándose un tipo calificado por adición de algún elemento o circunstancia al básico, puede tratarse de un tipo simple, toda vez que la acción reclamada por la fórmula legal siga siendo una.

Tipos compuestos: El tipo requiere varias acciones para afirmar la tipicidad y pueden subdividirse en (1) complejos, (2) acumulativos y (3) alternativos.

(1)     Complejos: Se caracterizan por la concurrencia de dos o más acciones, cada una constitutiva de un delito, de cuya unión nace un complejo delictivo distinto e indivisible.

(2)     Acumulativos: El autor debe realizar las varias acciones enunciadas en el tipo para que se configure el delito. Esas acciones pueden ser:

 heterogéneas (librar un cheque y no pagarlo dentro de las 24 horas; injuriar o calumniar y rehusar dar explicaciones; apoderarse de carta, pliego o papel privado y comunicar o publicar” su contenido, denominados delitos de doble acción.

Homogéneas donde el tipo requiere la realización de varias acciones de la misma especie, como en el ejercicio ilegal de la medicina que se tipifica a partir de la habitualidad. En ambos casos deben llevarse a cabo las acciones requeridas para afirmar la tipicidad del suceso. Los casos de tipo acumulativo son poco frecuentes.

(3)     Alternativos o mixtos: En el tipo se enuncian varias acciones pero basta que el autor realice una sola de ellas para considerar cometido el delito. Por ejemplo defraudar sustituyendo, ocultando o mutilando algún proceso o expediente o encubrir adquiriendo, recibiendo u ocultando dinero, cosas o efectos provenientes de un delito

6.3 tipos autónomos y en blanco.

Tipos autónomos: Son aquellos tipos penales que se encuentran en conexión criminológica con otro delito, pero representan una variante típica independiente y separada de cualquier otro delito. Todos los delitos especiales impropios son tipos autónomos.

 

Tipos en blanco: Se llaman leyes penales "en blanco" a las que establecen una pena para una conducta que resulta individualizada en otra ley (formal o material). La ley formal o material que completa a la ley penal en blanco integra el tipo penal, de modo que si la ley penal en blanco remite a una ley que aun no existe, no tendrá vigencia hasta que se sancione la que la completa.
7.      Tipos penales según el sujeto activo

7. 1 Tipos monosujetivos o unisujetivos y plurisujetivos

7.2. Tipos penales según el sujeto activo tipos monosujetivos o unisujetivos: Aquellos delitos que sólo pueden ser cometidos por una persona (por ejemplo auto aborto), o que pueden ser ejecutados sólo por una, sin perjuicio de que, en el caso, puedan intervenir varias, pluralidad que no es necesariamente exigida por el tipo (por ejemplo el hurto).

7.3 tipos plurisujetivos: Requieren necesariamente su comisión por varias personas, pero no deben confundirse con ninguna situación de participación necesaria, pues aquí no se trata de casos de participación, sino de coautoría. Cuando referimos “participación necesaria” lo hacemos en referencia a los supuestos en los que intervienen varios sujetos en la realización de la acción pero uno de ellos permanece impune por ser precisamente el titular del bien jurídico adscripto al tipo (el menor de 13 años en el estupro; el menor en los delitos de corrupción de menores), y no a las reglas de participación.

Estos últimos a su vez se separan en plurisubjetivos de convergencia, donde los sujetos concurren de manera uniforme para la consecución de un mismo objetivo (por ejemplo asociación ilícita; sedición), y en plurisubjetivos de encuentro, en los que las partes concurren autónomamente en una misma relación delictiva (por ejemplo cohecho).

8.      Tipos comunes y calificados

8.1  Tipos comunes: Pueden cometerlos cualquier persona, no se exige ninguna cualidad especial en el sujeto
8.2   Tipos calificados: se exige una cualidad especial en el sujeto activo.

Pueden ser:

Propios: aquellos en los que el sujeto activo es especialmente cualificado, de tal forma que si la conducta es realizada por otro sujeto no se cometen el delito. Por ejemplo el delito de prevaricación solo lo puede cometer un Juez o Magistrado.

Impropios: los que tienen correspondencia con un delito común, pero para su realización se exige que el sujeto sea cualificado, haciendo que se convierta el delito en un tipo autónomo distinto (Ej.: el abogado o procurador que revelare actuaciones procesadas declaradas secretas por la autoridad judicial).  Se diferencia con el Especial Propio en que el tipo puede ser realizado por más personas, pero de forma concreta se castiga a una.


9.      Tipos penales según el bien jurídico tutelado

9.1 Tipos mono-ofensivos: protegen un solo bien jurídico (homicidio, protege la vida).  Pluriofensivos: protegen dos o más bienes jurídicos (Ej.: delito ecológico, protege el medio ambiente y la salud de las personas).

9.2 Tipos de lesión y de peligro

9.3 De lesión: son en los que se menoscaba o lesiona un bien jurídico protegido.
De peligro: los que la consumación del tipo exige la creación de una situación de peligro que ha de ser efectivo, concreto y próximo al bien jurídico que se protege.

9.4 Peligro concreto: es necesario que el bien jurídico sea puesto en concreto peligro. (Ej: conducción temeraria, el tipo penal exige que se ponga en concreto peligro el vida de las personas).

9.5 Peligro abstracto: no es necesaria esa concreción sino que basta con que se de una situación idónea para provocar el peligro. (Ej. Conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas).  Ambos tienen un contenido preventivo donde se adelanta el castigo al momento de la aparición concreta del peligro, sin embargo, ha de existir una cierta proximidad en el peligro y una capacidad lesiva de riesgo o, incluso, la simple realización de conducta peligrosa.

10.  Tipos penales según el contenido

10.1 Tipos de mera conducta y de resultado

10.2 tipos de mera conducta: No existe resultado, la mera acción consuma el delito. El Allanamiento de Morada es un ejemplo de delito de mera actividad, porque con allanar la morada se consuma el resultado, no hay separación entre acción y resultado, es más, no hay resultado. La acción es entrar en la vivienda sin consentimiento del titular.

10.3 De resultado: Requieren que la acción vaya seguida de la causación de un resultado, separable espacio-temporalmente de la conducta. Para que estos delitos se produzcan, debe darse una relación de causalidad a imputación objetiva del resultado a la acción del sujeto.

El Hurto es un delito de resultado, no se consuma con coger la cosa, sino con tener disponibilidad de ella, que es posterior, se diferencia en el espacio tiempo de la acción. Primero se toma la cosa y después se dispone de ella.

11.  Tipos de conducta instantánea y de conducta permanente.

11.1 Tipos de conducta instantánea: la consumación se produce y agota en un instante, el delito instantáneo representa un acto consumativo, y su realización total es inmediata[51]. Ese momento de consumación no puede prolongarse en el tiempo, Es el asesinato.

11.2 conducta permanente: Aquel que necesita el mantenimiento de una situación antijurídica en el tiempo, por la voluntad de su autor. (la detención ilegal por ejemplo), puesto que el delito se sigue consumando hasta que cesa.

12.  Tipos de acción y de omisión

12.1 Tipos de acción: Consisten en la realización de una conducta prohibida.

12.2 De omision: Abstenerse de realizar una conducta ordenada por la norma, y por tanto, se infringe una norma preceptiva o de mandato.

Dentro de los delitos de omisión distinguimos:

12.3 Omisión Propia: Delitos de mera actividad, por ejemplo la omisión del deber de socorro. (Deber de evitar cometer un delito por ejemplo) Omisión Impropia: Delitos de resultado. Se castiga por el resultado (madre no alimenta a su hijo y éste muere) En este tipo de Omisión debemos tener en cuenta la posición de garante de la vida de otro, otorgada por la ley o por la vida.

13.  Tipos abiertos y cerrados

13.1 Tipos abiertos: En los tipos abiertos el juez debe remitirse a reglas generales, normadas o no, propias de la actividad en la que se desarrolló el hecho que provocó el resultado típico (médico, electricista, dueño de un comercio, etc.). Aquí el juez determina la norma que establece el cuidado debido.

En los tipos abiertos la ley no individualiza totalmente la conducta prohibida, sino que exige que el juez lo haga, para lo cual debe acudir a reglas generales que se encuentran fuera del tipo penal y que pueden encontrarse (1) en otras partes del mismo ordenamiento, (2) en otros ordenamientos de igual o inferior jerarquía (conducción vehicular, manejo de ascensores, montacargas o grúas, apertura de puentes, etc.) o (3) en pautas éticas, sociales o de costumbre cuando no se trata de actividades reglamentadas (encender fósforos, hachar árboles, correr por la acera, subir una escalera).

Ejemplos de esta modalidad son (a) los delitos imprudentes, en los que se exige al juez que frente al caso concreto determine cuál era el deber de cuidado que debió observarse y de esa manera "cierre" el tipo, y (b) los delitos de omisión impropia, donde se encuentra “abierto” el ámbito de la autoría para que el juez lo cierre a través del criterio de la  “posición de garante”. Los "elementos de cierre" pueden provenir del mismo ordenamiento jurídico, de pautas de convivencia o de alguna actividad no reglamentada.

13.2 tipos cerrados: Los tipos cerrados son aquellos que contienen en su redacción la totalidad de las condiciones exigidas para la posterior subsunción de una acción en los mismos. Por lo tanto el juez debe, en principio, analizar si la conducta del autor se corresponde o no con las características de tipicidad descriptas en la ley (función de subsunción). De todas maneras esa tarea nunca resulta del todo sencilla (ni del todo cerrada), dado que las falencias y las limitaciones del lenguaje impiden al legislador prever y tipificar todas las posibles situaciones en las que, por ejemplo, un ser humano pueda causar la muerte a otro.

Sin embargo, en los tipos cerrados la conducta se halla nítidamente individualizada y permite al operador encuadrar o no la conducta sin acudir a otras normas ni reglas . Ello no quiere decir que los elementos que contiene el tipo cerrado no se encuentren sujetos a una exhaustiva interpretación por parte del jurista,  quien en más (autoritario) o en menos (liberal) abrirá su camino para la aplicación del mismo.

Roxin, siguiendo a Welzel, señala que el tipo describe por regla general todos los elementos fundamentadores del injusto, refiriéndose así a los tipos cerrados, que constituyen completamente el tipo (clase) de injusto, frente a ellos se contraponen los tipos abiertos, en los que no se describe exhaustivamente y en todos sus aspectos el objeto de la prohibición.











Conclucion

Esas conductas, elevadas a la categoría de "bienes o intereses jurídicos" se las consideran como no compatibles con cierta valoración moral de su estructura, sistema o ideología; y se las reputa condenables porque afecten a esos bienes o intereses jurídicos.
La tipificación, entonces, debe estar encaminada a sancionar conductas humanas desvaloradas según la "escala" de la política penal del Estado, la misma que se fundamenta en ciertas concepciones ideológicas, religiosas, políticas, filosóficas y hasta morales o moralistas.
Mediante ese sistema de "valoraciones" el Estado determina cuáles son aceptables o "buenas"; y cuales las considera "malas" y no aceptadas por el entorno global de su sistema socio-económico, jurídico, religioso, ético, cultural, educativo, sexual, familiar, etc.
Una vez establecido el "inventario" de las conductas buenas y malas, a estas segundas las condena, las desvalora, las desaprueba, y determina contra ellas un tipo de condena.
 Bajo los parámetros que acabo de indicar, se procede, entonces a determinar con la mayor exactitud el tipo de conducta que se va a desvalorar, prohibir y sancionar penalmente, observando irrestrictamente el principio constitucional de proporcionalidad de la sanción con respecto a la infracción tipificada.
Sin ir muy lejos, pues en este mundo globali­za­do las distancias del Planeta se han acortado evidentemente, podemos constatar que mientras en nuestro país se penaliza la bigamia, en todos los países musulmanes, cuya población es mayoritaria en el Globo Terrestre, es permitido que un hombre se case hasta con cinco mujeres.  Y ello no sólo que es per­fectamente legítimo, normal, sino que es apegado a la justicia y al derecho de esos países.
Esto último viene a demostrarnos que para la determinación de los actos y conductas que van a ser sancionados por el ordenamiento jurídico pe­nal, los órganos de poder estatal hacen una espe­cie de inventario de ciertos valores a los que consideran aceptables y otros que, los con­sideran reprochables  conforme a ciertos con­ceptos ideológicos, políticos, económi­cos y reli­giosos.


Bibliografia
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JIMÉNEZ DE AZUA, Luís, Idem, pagina 236.

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MUÑOZ C., Francisco y GARCIA A., Mercedes, Derecho Penal. Parte General, Valencia, España: Tirant lo Blanch, 2004, pagina 251.

JESCHECK, H. H., Tratado de Derecho Penal. Parte General, Barcelona, España: Bosch, 1981, pagina 203.

MUÑOZ C., Idem pagina 252

WELZEL, Hans, Derecho Penal Alemán, 12ª, Santiago, Chile: JURIDICA, 1987, pagina 59 y s.











INTRODUCCION
Los tipos penales están vinculados al principio de legalidad porque es expresión de las garantías que se derivan del principio de legalidad, especialmente, de la seguridad jurídica. Cumple una función de garantía, porque sólo los comportamientos que puedan subsumirse en la descripción típica pueden ser objeto de sanción penal, y ningún otro más.

Quedan fuera del ámbito del tipo penal aquellos comportamientos que no están descritos en una ley penal, lo que materializa la garantía de la seguridad jurídica.

El tipo penal constituye un avance, un indicio de lo que puede ser considerado antijurídico, es decir, la tipicidad de una conducta es sólo un indicio de que además, puede ser antijurídica, esto es, contraria a todo el ordenamiento jurídico. Informa a los ciudadanos de qué tipo de conductas no hay que realizar o es preciso realizar.

Cumple una función de prevención general. Es decir, asociar la conducta a la imposición de una sanción para el caso de que aquélla se realice, supone una amenaza que opera como una coacción psicológica para los ciudadanos, a los que se les advierte de cuál será la consecuencia derivada de la realización de la conducta prohibida, en el caso de que se realice.

Los tipos penales suelen incluir aspectos objetivos y subjetivos. El componente objetivo del tipo penal es una conducta exterior realizada por una persona y se expresa a partir de un verbo: matar, dañar, sustraer, ocultar, etc. Pero en la gran mayoría de los casos no es suficiente la existencia de un acto exterior para que se cumpla la situación prevista en el tipo penal, siendo necesario también que exista un componente subjetivo, que en la mayoría de los casos es la intención, dolo, de realizar la conducta exterior descripta, y en algunos casos también la negligencia, culpa, en el accionar. En algunos pocos casos el tipo penal no contempla ningún componente subjetivo, y en esos casos se denomina delito formal. Los delitos formales suelen ser cuestionados y por lo tanto suelen estar ligados a infracciones menores.
 En la teoría penal clásica los tipos penales abiertos eran totalmente rechazados, como normas totalitarias. Sin embargo en las últimas décadas los mismos han ido siendo cada vez más reconocidos en las legislaciones mundiales, en especial en delitos relacionados con los intereses del Estado, como las cuestiones impositivas y políticas los tipos abiertos suelen ser crecientemente utilizados en la represión del terrorismo.
Uno de los aspectos más controvertidos relacionados con la obligación del Estado de tipificar los delitos, son los llamados «tipos penales abiertos. Los tipos penales abiertos caracterizaron el derecho penal nazi y se caracterizan por no definir con precisión que conductas habrán de considerarse delito, quedando librado al criterio personal de un juez establecer si ciertas conductas no descriptas en la ley habrán de considerarse delito.


Definición de tipo penal
El tipo penal es un instrumento legal, lógicamente necesario y de naturaleza predominantemente descriptiva, que tiene por función la individualización de conductas humanas penalmente relevantes (por estar penalmente prohibidas), según expresa Zaffaroni.
a)      El tipo pertenece a la ley. Tipos son “el que matare a otro” (artículo 79° del Código Penal) o “el que causare a otro un daño en el cuerpo o en la salud” (artículo 89°). Tipos son las fórmulas legales que nos sirven para individualizar las conductas que la ley penal prohíbe.

b)      El tipo es lógicamente necesario para una racional averiguación de la delictuosidad de una conducta.

c)      El tipo es predominantemente descriptivo, porque los elementos descriptivos son los más importantes para la individualización de una conducta. No obstante, los tipos no son a veces absolutamente descriptivos, porque en ocasiones acuden a conceptos que remiten o se sustentan en un juicio valorativo jurídico o ético.  El artículo 162° del Código Penal define al hurto como el apoderamiento ilegítimo de una “cosa” mueble; el concepto de “cosa” no es descriptivo, sino que tenemos que acudir a la valoración jurídica del Código Civil donde se indica que “se llaman cosas a los objetos materiales susceptibles de tener un valor”. A estos elementos que no son descriptivos y que aparecen eventualmente se los denomina elementos normativos de los tipos penales. 

d)     La función de los tipos es la individualización de las conductas humanas que son penalmente prohibidas.

Tipo y tipicidad
El tipo es la fórmula que pertenece a la ley, en tanto que la tipicidad pertenece a la conducta. La tipicidad es la conducta individualizada como prohibida por un tipo penal.
Tipo es la fórmula legal que dice “el que matare a otro”, en tanto que tipicidad es la característica adecuada al tipo que tiene la conducta de un sujeto A que dispara contra B dándole muerte.
La conducta de A, por presentar la característica de tipicidad, es una conducta típica. Es decir:
a)      Típica es la conducta que presenta la característica específica de tipicidad (atípica la que no la presenta);

b)      Tipicidad es la adecuación de la conducta a un tipo;

c)      Tipo es la fórmula legal que permite averiguar la tipicidad de la conducta.

Evolución de la teoría del tipo
En 1906 Ernst von Beling introdujo una distinción en el injusto entre tipicidad y antijuridicidad, categorías que continuaban conservando su carácter objetivo. El concepto de tipo penal nace, entonces, en 1906 concebido en forma objetiva, es decir, como abarcando sólo la exterioridad de la conducta y prescindiendo de todo lo interno.
Esta concepción del tipo penal, según la cual la prohibición resulta abarcando nada más que una exterioridad de la conducta, es decir, un puro proceso causal, tiene el inconveniente de no encontrar manera de limitar la causalidad en forma convincente y cargar con todo el peso de una pretendida concepción “naturalista” de la conducta, entendida también como un proceso causal ciego puesto en movimiento por la voluntad.
Otros usos de la voz tipo
Existen otros usos del concepto tipo que se indican a continuación:
Tipo garantía: Se habla de tipo garantía al designar el principio de legalidad en materia penal.
Tipo de injusto: Connota la tipicidad de una conducta antijurídica. Agrega Bacigalupo que el tipo garantía contiene todos los presupuestos que condicional la aplicación de una pena.
Tipo permisivo: Es el que surge del precepto permisivo (causa de justificación).
Tipo sistemático: Es el tipo tal cual se definió como fórmula legal para averiguar la tipicidad de la conducta y que pertenece a la ley, designándose también como tipo fundamentado. Según Bacigalupo, el tipo sistemático es el que describe la acción prohibida por la norma; el autor debe haber conocido y querido para que se pueda afirmar que obró con dolo.
Concepción compleja del tipo penal
Las dificultades de la teoría objetiva del tipo por ejemplo, no podían explicar la tentativa determinaron que pensase que el dolo la voluntad del resultado debía estar ubicado en el tipo.
Hellmuth von Weber (en 1929 y en 1935) participaba de una concepción bipartita del delito: tipo de injusto y culpabilidad. Alexander zu Dohna (en 1936) mantenía la división tripartita del delito pero creía que la antijuridicidad recaía sobre el aspecto objetivo del tipo y la culpabilidad sobre el subjetivo.
Es con Welzel, en la década de 1930, donde se redondea el concepto de tipo complejo, es decir, un aspecto objetivo y otro subjetivo, dentro del marco de una teoría del delito con tres caracteres específicos: tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad.
Este concepto complejo (objetivo – subjetivo) solucionó muchos problemas: la ubicación (como puede apreciarse en el gráfico) del querer del resultado (dolo) en el tipo resuelve el problema de la causalidad, que está limitada por la voluntad. La tentativa se distingue claramente porque el querer del resultado (dolo) pasa a ser problema típico.
El tipo prohíbe una conducta y no una causación. Es decir, como se indica en el gráfico, el querer del resultado (dolo) que en el esquema causalista estaba en A (culpabilidad) pasa a B (tipo subjetivo).

Tipo objetivo
El tipo penal considerado en forma objetiva abarca solamente la exterioridad de la conducta, es decir que prescinde de todo lo interno. Indica Zaffaroni que las dificultades que acarrea esta concepción se encuentran en la imposibilidad de limitar la causalidad en forma conveniente, ya que carga todo el peso en un proceso causal puesto en movimiento por la voluntad de mover un músculo.
Elementos del tipo penal
Los elementos que componen la descripción del comportamiento prohibido, es decir el tipo penal, pueden clasificarse en tres grupos. La distinción tiene importancia con relación a la manera en que debe efectuarse la comprobación del elemento por parte del juez y la forma en que debe haber tenido conocimiento de cada clase de elementos el autor del delito.
*        Elementos descriptivos (u objetivos): son aquellos que el autor puede conocer a través de los sentidos. Son objetos del mundo exterior que el autor puede conocer sin hacer una especial valoración, como la cosa mueble en el delito de hurto (art. 162 del C.P.). Son elementos puros de la tipicidad y de ellos se vale la ley para describir las conductas que conducen a la pena.

*        Elementos normativos: son aquellos contenidos en una descripción típica que sólo se pueden captar mediante un acto o juicio de valoración o dan los elementos para formar ese juicio. Pueden referirse a la significación cultural (cuando el estupro se condiciona a que la mujer deba ser “honesta”) o a la significación jurídica de alguna circunstancia (como el elemento “documento” en la falsificación). Son propios del tipo, pero no de la acción propiamente dicha, porque el autor del hecho no las realiza. Son independientes de la conducta delictiva.

*        Elementos subjetivos: son aquellos que quedan determinados por la propia conducta del autor. Pueden distinguirse los siguientes casos:

a) casos en que el tipo requiere un determinado propósito o fin en la acción. El autor se propone lograr un fin o un resultado que puede estar fuera del tipo, es decir que para configurar un delito es indiferente que se logre concretarlo o no. Lo típico es la finalidad que acompaña al dolo (el rapto se configura si hay fines deshonestos).
b) casos en que el fin perseguido tiende a ser alcanzado por la acción típica misma y no existe en el autor intención de cumplir una actividad posterior (matar a una persona para que no sea testigo).
c) casos en que la acción va acompañada de un ánimo determinado; son los llamados delitos de tendencia. Una misma acción, según su propósito, puede ser delito o no (tacto médico con fines científicos o con fines lascivos).
d) casos en los que se considera la situación personal objetiva del autor, que facilita la comisión del delito (el empleado de correos que viola la correspondencia).
Especies
Según las características de la acción, al decir de Bacigalupo, o las exigencias referidas al autor, los tipos penales pueden distinguirse o clasificarse en dos especies.
Tipos de resultado: son aquellos en que se lesiona un determinado objeto, denominado objeto de la acción y que no debe confundirse con el objeto de la protección o bien jurídico. Todos los delitos importan una lesión inmaterial al bien jurídico, sólo un número determinado de ellos requiere una lesión material. Sus clases son:

a) delito de peligro: en este tipo penal no se requiere que la acción haya ocasionado un daño sobre un objeto, sino que es suficiente con que el objeto jurídicamente protegido haya sido puesto en peligro de sufrir una lesión que se quiere evitar. El peligro puede ser concreto o abstracto.
b) delito de lesión: en los que la acción causó la lesión del bien jurídico mediante el daño ocasionado a un determinado objeto.
Tipos de actividad: al contrario de los de resultado, el tipo se agota en la realización de una acción que, si bien debe ser lesiva a un bien jurídico, no necesita producir un resultado material o peligro alguno. La cuestión de la imputación objetiva es totalmente ajena a estos tipos penales, dado que no vincula la acción con el resultado o con el peligro de su producción.

Tipos legales y tipos judiciales: En los sistemas jurídicos civilizados los tipos son legales, es decir, que es el legislador el único que puede crear, suprimir y modificar los tipos penales. Este es el sistema de tipos legales del que participa nuestro sistema jurídico.
En otros sistemas, en que se reconoce la analogía, es el juez quien está facultado para crear los tipos penales, como ocurrió con la reforma nacional socialista alemana. Estos son los llamados sistemas de tipos judiciales que ya prácticamente no existen en el mundo.

Tipos abiertos y cerrados

Cuando el Código Penal (homicidio culposo) dice: “el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, causare a otro la muerte”, está exigiéndole al juez que frente al caso concreto determine cual era el deber de cuidado que tenía a su cargo el autor y, en base al mismo, “cierre” el tipo, pasando luego a averiguar si la conducta concreta es típica de ese tipo “cerrado” por el juez mediante una norma general de cuidado que tuvo que traer al tipo de otro lado.
Estos tipos, necesitan acudir a una norma de carácter general, se llaman tipos abiertos por oposición a los tipos cerrados,  en que sin salirse de los elementos de la propia ley penal en el tipo, puede individualizarse perfectamente la conducta prohibida.
Tipo de autor y tipo de acto
El tipo de “autor” pretendía definir normativamente no ya la conducta sino personalidades: no se prohibía matar sino ser homicida, no se prohibía hurtar sino ser ladrón. En definitiva, no se quería prohibir el acto sino prohibir la personalidad.
Sin embargo, cualquier tipo de autor es inconstitucional en nuestro derecho positivo porque la personalidad de una persona no puede estar prohibida en tanto sus actos no sean ellos mismos delitos.
No debe confundirse esta teoría del “tipo de autor”, que tiene carácter normativo, con las clasificaciones y tipologías de estudios que se hacen en el plano criminológico.
Ley Penal en blanco
Se llaman leyes penales “en blanco” a las que establecen una pena para una conducta que resulta individualizada en otra ley (formal o material). La ley formal o material que completa a la ley penal en blanco integra el tipo penal, de modo que si la ley penal en blanco remite a una ley que aún no existe, no tendrá vigencia hasta que se sancione la que la completa.
Tipicidad y antijuridicidad
La tipicidad es un indicio o presunción juris tantum (que admite prueba en contrario) de la antijuridicidad (teoría de la ratio cognoscendi), tal como sostiene Max Mayer.

Teoría de la imputación objetiva. La causalidad en la omisión.
De acuerdo a Núñez, la teoría de la relación de causalidad se propone explicar cuando el resultado puede atribuirse como su consecuencia material, al comportamiento del imputado. En otras palabras, trata de establecer cuando una modificación del mundo exterior prevista como un resultado delictivo por la ley, corresponde a una persona como obra material suya. Es la imputatio facti o imputación física distinta de la imputatio juris o imputación interna o moral.
Es decir, que es una cuestión inherente a la acción y al tipo delictivo sin tomar en cuenta la cuestión la culpabilidad; es una cuestión ontológica en cuento corresponde al mundo de la realidad física pero también una cuestión jurídica en cuento la ley penal aprecia como jurídicamente válido un determinado tipo de relación causal fáctica.
La relación de causalidad
Toda condición que no puede ser mentalmente suprimida sin que con ello desaparezca el efecto, es causa (Welzel). Dentro de una teoría del tipo concebida con un aspecto objetivo y uno subjetivo, la causalidad puede ser admitida conforme a su realidad, porque no cierra por si sola el juicio de tipicidad, restringiéndose su relevancia típica con el dolo. Mediante la causalidad es posible determinar el límite mínimo de la responsabilidad; pero dado que no toda causalidad implica responsabilidad, los límites de la causalidad típicamente relevante en el delito doloso serán fijados por el tipo subjetivo: solo es relevante la causalidad material dirigida por la voluntad de acuerdo a su fin (Bacigalupo).
Esta posición la podemos sostener porque nos movemos con una teoría compleja del tipo (objetivo-subjetivo).
La causalidad, principales teorías.
Los juristas han enunciado distintas teorías respecto de la relación de causalidad:
Teoría de la condición simple o de la equivalencia de las condiciones: Enunciada por von Buri en 1860, es el punto de partida para las demás teorías. Según la misma, el resultado ha sido causado por el agente si el comportamiento de éste no puede suprimirse mentalmente sin que, al mismo tiempo, desaparezca el resultado producido en el caso concreto (condición sino qua non del resultado). En esta misma línea, esta teoría afirma que si sólo la suma de todas las condiciones produce el resultado, toda condición debe considerarse como causa porque si falta, falta la causa. Esta teoría permite, en forma desmesurada la posibilidad de atribuirle a una persona la causación.
Teoría de la causalidad adecuada: Expuesta por von Kries en 1886. En ésta sólo es causa la que es adecuada al resultado concreto por ser, generalmente, apropiada para producirlo. La idoneidad de la causa se determina con arreglo a un juicio de probabilidad a posteriori, puesto que el juez debe referirse al momento de la ocurrencia del hecho. Para algunos autores, ese juicio debe ser subjetivo, pues se debe tomar en consideración las circunstancias propias del autor del hecho, y para otros, objetivo ya que se deben tomar en cuenta todas las circunstancias conocidas por el “hombre medio”.
A diferencia de la teoría de la equivalencia, en la que la conexión es puramente física, ésta la convierte en un problema de responsabilidad que se ubica en el ámbito de la culpabilidad, incompatible con la acción causal de la acción.
Teoría de la relevancia o causalidad típica: Pone un límite jurídico a los excesos de la teoría de la equivalencia de las condiciones. Para esta teoría, lo decisivo no es la causa física del resultado sino la que para el derecho penal tiene importancia.
Pare Beling el problema jurídico penal no es el de la “causalidad” como tal, sino de una particular “causalidad típica” con arreglo a la comprensión de los particulares delitos tipos. Es decir, una vez comprobada la causalidad natural (o adecuada) es preciso verificar la relevancia típica del nexo causal a partir de una correcta interpretación del tipo penal, aspecto que implica que, cuando la causalidad y la relevancia están comprobadas, recién puede plantearse la cuestión de la culpabilidad por el resultado.
Teoría de la imputación objetiva: Es la que prevale en la actualidad y es consecuencia de la teoría de la relevancia. La verificación de la causalidad natural es un límite mínimo pero no suficiente para atribuir el resultado, ya que además se requiere verificar:
a)      Si la acción ha creado un peligro jurídicamente desaprobado para la producción del resultado;
b)      Si el resultado producido es la realización del mismo peligro creado por la acción.
A partir de estas verificaciones se pueden concretar algunas reglas, como ser:
No es imputable objetivamente el resultado que es producto de una acción que disminuye el riesgo corrido por el bien jurídico. Ejemplo, la acción que desvía un golpe de otro, dirigido a la cabeza, pero que sin embargo golpea el hombro.

No es imputable objetivamente el resultado producido por una acción que no crea para el bien jurídico un riesgo jurídicamente desaprobado. Ejemplo, el heredero que convence al papá que viaje continuamente en avión con la esperanza que se muera en un accidente y la persona fallece en una catástrofe aérea – aquí la acción es convencer al padre, pero no puede ser imputado porque convencer que viaje en avión no está jurídicamente desaprobado.
La causalidad en la omisión
El tema de la causalidad se torna más dificultoso al considerarse los delitos de omisión, ya sea pura o impropia. Durante mucho tiempo fue opinión que era imposible considerar el problema de la causalidad material para este grupo de delitos puesto que la causación de un resultado lleva consigo la noción de una actividad.
La doctrina a los efectos de resolver esta cuestión orientó las teorías de la causalidad material en la omisión hacia una concepción de tipo valorativo. Las teorías son las siguientes:
Teorías de la acción precedente: Este grupo de doctrinas fija la acción positiva como una acción previa a la omisión, a consecuencia de la cual el autor se obliga a hacer o dejar de hacer algo en el futuro. Estas eluden tratar directamente el problema causal referido a la omisión pues aplican los principios de la causalidad a una acción positiva de la cual la omisión es una resultante.
Teoría de la acción esperada: Afirma que sólo quien contempla lo sucedido de afuera es quien da vida a la omisión, es decir, sólo la acción esperada hace surgir la omisión en sentido jurídico ya que puede ser fundamentada normativamente en forma externa (Mezger). La omisión ha de entenderse no como un hecho físico sino en relación a la norma que impone determinada acción.
Teoría de la posición de garante: En las teorías anteriores lo que se trata como relación causal en los delitos de omisión es analizado en un ámbito valorativo social, relacionado con el no hacer. La responsabilidad por la omisión impropia sólo puede aceptarse cuando resulte que la inactividad en el sentido del tipo está equiparada a la actividad de acuerdo con la voluntad de la ley, esto ocurre cuando existen en quienes omiten especiales relaciones de deber, de tutela o de resguardo del bien jurídico que se lesiona.
Estructura del tipo doloso subjetivo
Con relación a este punto, interesa destacar:
1.      Todos los tipos dolosos exigen una congruencia entre sus aspectos objetivos y subjetivos.

2.      Hay tipos dolosos en que esta congruencia basta que sea simétrica, es decir, que el tipo subjetivo contenga sólo el querer la realización del tipo objetivo (dolo).

3.      Hay otros tipos dolosos en que la congruencia es asimétrica, porque exigen algo más que la simple realización del tipo objetivo (algo más que el dolo). Son tipos en que está hipertrofiado el aspecto subjetivo con relación al objetivo y el “algo más” que el dolo son los llamados elementos subjetivos del tipo distintos del dolo.

Concepto de dolo
El dolo es el elemento nuclear y principal del tipo subjetivo y, frecuentemente, el único componente del tipo subjetivo (en los casos en que el tipo no requiere otros). El dolo es el querer del resultado típico, la voluntad realizadora del tipo objetivo.
Ahora bien, para que un sujeto pueda querer algo debe también conocer algo. Con el dolo sucede lo mismo, pues es un querer. El conocimiento que presupone este “querer” es el de los elemento del tipo objetivo en el caso concreto: el dolo del homicidio (artículo 79) es el querer matar a un hombre, que presupone que se sepa que el objeto de la conducta es el hombre, que el arma causará el resultado (previsión de la causalidad).
De allí que si queremos perfeccionar la definición del dolo es conveniente conceptualizarlo como la voluntad realizadora del tipo objetivo, guiada por el conocimiento de los elementos de éste en el caso concreto.
Esto da lugar a los dos aspectos que comprende el dolo:
1.      El aspecto de conocimiento o aspecto cognoscitivo del dolo.
2.      El aspecto del querer o aspecto conativo del dolo.

Aspecto cognoscitivo del dolo
El dolo requiere siempre conocimiento efectivo, por cuya causa la sola posibilidad de conocimiento (“conocimiento potencial”) no pertenece al dolo. El “querer matar a un hombre” (dolo del tipo de homicidio del artículo 79° del Código Penal) no se integra con la “posibilidad de conocer que se causa la muerte de un hombre”, sino con el efectivo conocimiento de que se causa la muerte de un hombre. Sin ese conocimiento efectivo, la voluntad del autor no puede tener el fin de matar a un hombre y, por ende, no puede ser una voluntad homicida.
Asimismo el aspecto cognoscitivo del dolo abarca el conocimiento de los elementos requeridos en el tipo objetivo y, por otra parte, el conocimiento de los elementos normativos del tipo (como es el conocimiento de “ajeno” de la cosa en el hurto) requiere un conocimiento de la valoración jurídica o ética a que responden estos elementos.
El dolo presupone que el autor haya previsto el curso causal y la producción del resultado típico, ya que sin esa previsión jamás se podría hablar de dolo. No obstante, no se requiere la previsión de la causalidad o de la forma en que se produzca el resultado lo sea en sus más mínimos detalles.
Errores sobre la causalidad
La aberratio ictus (“error en el golpe”) es el caso en que una conducta se dirige contra un objeto, pero afecta a otro objeto, al que no se quería ni se aceptaba la posibilidad de afectar. Puede suceder que el objeto de la conducta y el ente que resulta afectado no sean equivalentes, como cuando alguien dispara contra el dueño y lesiona al perro. En este caso habrá una tentativa de homicidio, porque la lesión del pero constituye un daño y el daño culposo es atípico.
Indica Zaffaroni que sucede lo mismo cuando los objetos son equivalentes, ya que si alguien dispara contra otro matando a un tercero, tendremos un concurso ideal de tentativa de homicidio con homicidio culposo. No obstante un sector doctrinario afirma que en ese caso hay un homicidio doloso consumado, porque el autor quería matar a un hombre y mató a un hombre (aunque Zaffaroni no está de acuerdo con esta solución).
El error en el objeto (“error en la persona”) es el que se presenta cuando se cree dirigir la conducta contra un objeto pero en realidad se la dirige a se afecta otro objeto. En este caso, cuando los objetos no son equivalentes desaparecerá el dolo, como es el caso de alguien que tiene acceso carnal con su mujer creyendo que era la ajena, no presentándose entonces el dolo por adulterio; o bien no hay dolo de hurto si alguien se apodera de una cosa propia creyendo que era ajena. En estos casos desaparece el dolo porque éste es el querer la realización del tipo objetivo con conocimiento de sus elementos, cuando en realidad están faltando esos elementos, que sólo existen en la imaginación del autor.
La diferencia fundamental entre error en el golpe y error en el objeto, es que en la primera la acción se dirige contra una persona y afecta a otra, en tanto que en la segunda la conducta se dirige y consuma contra una determinada persona aunque se presenta un error en la motivación que no es relevante para la tipicidad.
El dolus generalis es un error sobre la causalidad en que el autor cree haber alcanzado el resultado, pero en realidad éste sobreviene dentro del curso causal con posterioridad. Así, cuando un sujeto cree haber dado muerte a golpes a su víctima, pero en realidad ésta está solo desmayada y muere por ahorcamiento la cuelga de un árbol para simular un suicidio. En este caso deben analizarse dos posibilidades: 1) Si hay una sola conducta, que la muerte se haya producido por los golpes o por el colgamiento es irrelevante; pero para que haya una conducta es necesario que haya un plan unitario, es decir, una unidad de decisión que implica matar y colgar para simular un suicidio. En este caso es homicidio doloso consumado 2) Si existen dos conductas, es decir, hay dos planteamientos sucesivos de la causalidad, en el primero de los cuales el sujeto quiere matar a golpes y en el segundo cuando ya cree haber causado la muerte de su víctima, se le ocurre colgar lo que cree que es un cadáver para simular su suicidio. Sería entonces un concurso real de tentativa de homicidio y homicidio culposo.
6.      Tipos penales contenidos en el Anteproyecto de Reforma al Código Penal Dominicano.
La estafa. Constituye estafa el hecho de usar un falso nombre o calidad, o abusar de una calidad verdadera, o emplear maniobras fraudulentas, para engañar a otra persona, física o moral, y convencerla así, en su perjuicio o en el de algún tercero, para que entregue valores, fondos o un bien cualquiera, o brinde algún servicio, o consienta un acto que opere obligación o descargo. La estafa se sanciona con las penas de uno a dos años de prisión menor y multa de tres a seis salarios.

Abuso de confianza. Constituye abuso de confianza el hecho de distraer en perjuicio de otra persona valores, fondos o algún bien cualquiera que le ha sido entregado antes, para que este lo devuelva, presente o haga con él un uso determinado luego.

Violación de propiedad. El hecho de introducirse en una propiedad inmobiliaria urbana o rural, pública o privada, sin permiso del dueño, arrendataria o usufructuaria, será sancionado con la pena de un día a un año prisión menor y multa de uno a dos salarios.

Genocidio. Constituye genocidio el hecho de cometer, inducir a cometer, por cualquier medio o forma, por acción u omisión punible, una o varias de las actuaciones enumeradas a continuación con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso
Atentado intencionales contra la vida. Constituye homicidio el hecho de ocasionarle la muerte a otra persona con dolo, imprudencia o en comisión por omisión. El homicidio se sanciona con la pena de diez a veinte años de prisión mayor
Feminicidio. Comete la infracción grave de femicidio quien, pretendiendo haber tenido o tener una relación de pareja diere muerte a una mujer. El femicidio se sanciona con la pena de treinta a cuarenta años de prisión mayor.

Del Aborto. Constituye aborto quien por medio de alimentos, brebajes, medicamentos, sondeos, tratamientos o de otro modo cualquiera, cause o coopere directamente o cause la interrupción del embarazo a una mujer, aun cuando ésta consienta en él, será sancionado con la pena de dos a tres años de prisión menor.

Ruidos Innecesarios. El hecho de provocar, sin importar el modo, ruidos innecesarios que perturben la tranquilidad de otra persona, se castiga con pena de multa de uno a tres salarios.

Experimentos biomédicos con la persona. El hecho de practicar u ordenar que se realice sobre otra persona un experimento biomédico, sin antes haber obtenido su consentimiento expreso, o el de las personas que deban legalmente otorgarlo en su lugar, o luego de revocado dicho consentimiento de manera expresa, se sancionará con las penas de uno a dos años de prisión menor y multa de tres a seis salarios. Esta infracción se considera de acción pública a instancia privada.

Secuestro. Constituye secuestro el hecho de arrestar ¡legalmente o raptar a una o varias personas para obtener el pago de una suma de dinero o el cumplimiento de alguna condición para su rescate o liberación. El secuestro se castiga con las penas de veinte a treinta años de prisión mayor y multa de treinta a cuarenta salarios. No obstante, si el secuestrador libera voluntariamente a la víctima, sin que esta sufra lesiones físicas, antes del quinto día que siga al secuestro, y antes  de que la orden o la condición fuese satisfecha o acatada, el secuestro se castigará con las penas de cuatro a diez años de prisión mayor y multa de cuatro a diez salarios.

Atentados culposo contra la vida. Quien por torpeza, imprudencia, inadvertencia o negligencia origine la muerte de otra persona, comete homicidio culposo y se sancionará con la pena de dos a tres años de prisión menor y multa de siete a nueve salarios.

Violación e incesto. Constituye violación todo hecho de penetración sexual perpetrado contra otra persona por vía vaginal, anal o bucal, mediante violencia, constreñimiento, amenaza, engaño o por cualquier otro medio que invalide o anule su voluntad. Constituye incesto todo acto de naturaleza sexual cometido por una persona, no importa su forma, en contra de otra persona con la cual esté vinculada por parentesco hasta el cuarto grado o afinidad hasta el tercer grado.

Disparos innecesarios. El hecho de hacer disparos innecesarios con armas de fuego se sanciona con las penas de un día a un año de prisión menor y multa de uno a dos salarios.

Robo simple y robo agravado. El hecho de sustraer de modo fraudulento la cosa que es parcial o totalmente de otra persona, se califica como un robo simple y se sanciona con las penas de dos a tres años de prisión menor y multa de siete a nueve salarios. Constituye cuatrerismo el hecho de apropiarse o apoderarse ¡legalmente de ganado cuadrúpedo para provecho propio o comercio; y se sanciona con las penas de uno a dos años de prisión menor y multa de tres a seis salarios. Cuando la sustracción conlleve el sacrificio del animal, se impondrá la pena de prisión menor de dos a tres y multa de tres a seis salarios.

Sicariato. Constituye sicariato el hecho de planificar, ordenar o ejecutar de manera directa o indirecta, un homicidio a cambio de prometer, entregar o recibir una remuneración o cualquier otra modalidad de pago, con el fin de obtener un beneficio de cualquier índole para sí o para terceros. El sicariato se sanciona con la pena de treinta a cuarenta años de prisión mayor.

Envenenamiento. Constituye envenenamiento el hecho de atentar contra la vida de otra persona, mediante el empleo o administración de sustancias en estado líquido, sólido, o gaseoso, tóxicas o no, que puedan producir la muerte, sin importar el modo de empleo o de administración.

Atentado Preterintencionales contra la vida. Los golpes, heridas o violencias que causen la muerte a otra persona de modo preterintencional, o sea, sin que el autor haya querido causarla, aunque sí otros daños corporales, se sancionan con la pena de diez a veinte años de prisión mayor.

TIPO PENAL                                                                                                   TIPICIDAD
Descripción de una conducta creada por el                              Es la adecuación de un comportamiento                                                                                    legislador y la eleva a la categoría de Ley                                  respectivo a una descripción típica.
Abstracto y Estático                                                                                        Concreta y Dinámica

CONCLUCION
Se infiere, con lo analizado hasta este momento que los tipos penales, ya en su parte técnico-dispositiva, no son otra cosa que descripciones de las conductas prohibidas, las mismas que se encuentran determinadas en el texto de los códigos penales.
          El momento en que una conducta encaja con la descripción establecida en la previsión de la norma penal, estamos frente a la tipicidad de tal conducta, o que también se denomina la "conducta típica", por hecho material que ha desencadenado en base a su ejecución u omisión.
          Pero precisamente para saber si encaja tal conducta y/o tal hecho con la descripción del tipo penal, éste debe ser lo más exacto, claro y determinado posible.
          De manera que por la forma técnica de establecer o describir los tipos penales, pueden existir varias clases de ellos.  Así, entre las principales clasificaciones de la forma a través de la cual se describen los tipos penales podemos mencionar:
          a)       Tipos legales;
          b)       Tipos judiciales;
          c)       Tipos cerrados;  y,
          d)       tipos abiertos.
          Son tipos legales aquellos que conforme al principio de legalidad determinado por la Constitución de la República se establecen por medio de la ley.
          Aquel principio establece que sólo mediante ley pueden crearse o instituirse los tipos penales; y este es el sistema que se aplica, actualmente, en todos los países civilizados del mundo contemporáneo.
Sólo el legislador es quien puede establecer, modificar o suprimir las conductas prohibidas, mediante los tipos penales.  Por eso se denominan "tipos penales legales", pues tienen lo que en doctrina suele llamarse "reserva de Ley".
No obstante, existen otros tipos que se establecen mediante una indeterminación o falta de claridad en la descripción normativa, y dejan, en la práctica, al arbitrio del juzgador para que determine las conductas o los hechos punibles.
          Aquello sucede cuando en las disposiciones penales se hacen constar frases genéricas relativas a las buenas costumbres, la moral, la mujer honesta, etc., pues en este caso, será el juzgador quien al establecer las circunstancias de la infracción, de acuerdo a su personal convicción, a su fuero interno, a sus cargas ideológico-políticas o a sus persuasiones morales, determinará si hubo o no infracción penal.  Estos son los denominados tipos penales abiertos.

BIBLIOGRAFIA
Bibliografía consultada:

Reyes Echandía, Alfonso. Derecho penal, Edit. Temis.

Velásquez, Fernando. Manual de derecho penal, parte general, Edit. Ediciones Andrés Morales, 2010.

Valencia, Jorge Enrique. Dogmática y criminología, Clasificación de los tipos penales.

Sandoval Fernández, Jaime. Reflexiones dadas en cátedra.

Héctor Dotel Matos. Principios Rectores del Derecho Penal Dominicano





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