CASO BROWN CONTRA CONSEJO DE EDUCACIÓN DE TOPEKA - CORTE SUPREMA DE ESTADOS UNIDOS



Caso Brown contra Consejo de Educación de Topeka.

Caso Brown contra Consejo de Educación de Topeka, 347 U.S. 483 (1954), es una sentencia judicial histórica de la Corte Suprema de los Estados Unidos que declaró que las leyes estatales que establecían escuelas separadas para estudiantes de raza negra y blanca negaban la igualdad de oportunidades educativas.

Hace sesenta años, en el mes de mayo de 1954, la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió por unanimidad el caso Brown vs. Board of Education of Topeka.

Esa sentencia originó no solamente un cambio de paradigma en el derecho y la política de Estados Unidos, sino que es también la que más ha afectado la vida de los ciudadanos norteamericanos, en la medida en que fue el primer paso para la eliminación de la segregación racial.

Cabe recordar que si bien la esclavitud fue abolida al terminar la Guerra de Secesión (1861-1865) y que su prohibición se reconoció a través de la decimotercera enmienda de la Constitución norteamericana, en diciembre de 1865, lo cierto es que la población afroamericana luchó durante muchas décadas para gozar de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos de aquel país.

En la vida cotidiana los afroamericanos se enfrentaban a distintas situaciones de desigualdad en la legislación y de segregación en los servicios públicos que derivaban en conflictos que se resolvían en los tribunales. En algunos de esos casos la Corte Suprema reconoció la validez de la segregación racial.

Como ejemplo tenemos el caso Plessy vs. Ferguson, resuelto en 1896. El asunto se originó por el arresto del señor Homer Plessy, un ciudadano mulato que compró un billete de tren en Louisiana y que se negó a abordar el vagón para afroamericanos, lo que provocó su detención por la policía.

Al conocer del asunto, la Corte determinó que la ley que establecía la separación de razas en los vagones era constitucional, lo que derivó en la doctrina conocida como “separados pero iguales”. Conforme a ella, existe igual tratamiento y protección ante la ley cuando se provee de iguales servicios a los individuos de razas distintas, aunque tales prestaciones se otorguen de manera separada.

Lo cierto es que esa doctrina —que permaneció vigente hasta la segunda mitad del siglo XX— sirvió para justificar la segregación racial en los servicios públicos y para evitar el goce de iguales derechos de todos los ciudadanos.

No obstante, en 1954 la Corte resolvió el caso Brown vs. Board of Education of Topeka, relacionado con la exclusión racial en las escuelas del estado de Kansas. En la sentencia se determinó que la segregación era contraria a la decimocuarta enmienda de la Constitución —relativa al igual tratamiento de las leyes—, por lo que la cláusula de “separados pero iguales” debía superarse.

A partir de que fue emitida esa sentencia la prohibición de la segregación racial se fue extendiendo en ámbitos y servicios muy distintos, por lo que fue el punto de partida para el reconocimiento de iguales derechos a todos los individuos, con independencia de su color de piel.

Esa importante resolución de la Corte norteamericana debe servir para que, a sesenta años de haber sido emitida, recordemos la importancia que la igualdad y la no discriminación tienen para el reconocimiento pleno de los derechos humanos.

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